¿Está bien o está mal?

Andrea Menegotto

Hoy, los profesores de español corregiríamos al mismísimo Nebrija y le haríamos reescribir toda su gramática, porque claramente comete muchos errores de acuerdo con nuestras normas lingüísticas:

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Las sociedades cambian, y junto con ellas, cambian las lenguas y las normas lingüísticas. Lo que antes estaba mal o no existía, ahora está bien. Lo  que antes estaba bien, ahora está mal.  La corrección lingüística no es un valor absoluto. Es un valor relativo a la norma lingüística en un grupo social y en un momento determinados.  

La norma explícita es una especie de “reglamento oficial” repetido por todos los textos escolares. Por ejemplo, las palabras agudas llevan tilde cuando terminan en –n,-s o vocal, las palabras graves llevan tilde cuando no terminan ni en –n, ni en -s ni en vocal, las palabras esdrújulas siempre llevan tilde.

Sin embargo, muy pocos usuarios usan las tildes cuando envían un mensaje de texto en el celular o en las redes sociales. ¿Por qué? Porque en lugar de seguir el reglamento oficial siguen la norma implícita de la comunidad de usuarios de mensajes de texto: porque es más fácil, más simple, más rápido, requiere menos movimientos…

Las normas implícitas tienen un poderoso efecto de unión ideológica. Cuando hay normas explícitas e implícitas diferentes, adherir a una norma o a la otra suele identificar al emisor con la postura ideológica de los emisores de la norma. Por ejemplo, es probable que muchos de los que no usan tilde en sus mensajes consideren que los que usan la tilde son muy cultos, muy anticuados, muy estrictos o muy formales. Los que usan la tilde en todos sus mensajes tal vez consideren que los otros son informales, incultos, desprolijos, apresurados o demasiado jóvenes. Algunos usuarios no usan la tilde pero, tal vez, se sientan culpables de no usarla.

La forma no reglamentaria – es decir, la forma que no sigue la norma explícita- es considerada error en todos los ámbitos sociales conformados por personas para quienes seguir la norma académica es una señal inequívoca de educación, y por lo tanto, de prestigio. Esa misma forma no reglamentaria tal vez  pase desapercibida en los ámbitos que basan el prestigio en factores como la cantidad de seguidores en tuiter, la capacidad para generar dinero o la habilidad para resolver problemas técnicos. La tilde está bien en un texto impreso, pero está mal, muy mal, en una línea de código de programación. Y si las empresas de comunicación por celular cobran los mensajes SMS por cantidad de caracteres, las tildes pueden ser muy caras.